Saturday, October 22, 2005

El papel solidario de los médicos cubanos

El papel solidario de los médicos cubanos




Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt

Cuba está ahora sufriendo los embates del huracán Wilma que se ha estacionado frente a Cozumel pero causa estragos en el Oeste de la Isla y obligó a la movilización de miles de personas. Sin embargo, y pese a sus propias dificultades y al efecto del embargo que le mantiene Estados Unidos y que causa serios daños a la economía del país, el gobierno cubano no sólo ha facilitado la educación a varios guatemaltecos para que se conviertan en médicos allá, sino que ha enviado un nuevo contingente de galenos para ayudar en esta emergencia y eso hay que agradecerlo.

Ya después del Mitch fueron muchos los médicos de Cuba que viajaron a Guatemala y al ver las condiciones imperantes en el país decidieron que ese tipo de ayuda tendría que ser de alguna manera institucional. Yo tuve la experiencia en una remota aldea de Quiché al ver a una profesional de la medicina que dedicaba sus conocimientos, su cariño y realmente su vocación de servicio a guatemaltecos que jamás habían visto a un médico y que encontraron en esta mujer a un verdadero ángel. Ella, no obstante el enorme servicio que prestaba, tenía que caminar diariamente muchos kilómetros para llegar a los pacientes y no recibían ningún apoyo del Gobierno de Guatemala y sus condiciones de vida eran casi tan precarias como las de los pobladores de esas regiones.

Ahora han venido nuevos profesionales para sumarse a los que ya estaban, y están volcados a la atención de las víctimas de la tragedia. En Guatemala hubo al principio una gran controversia porque algunos médicos se opusieron al ejercicio profesional de sus colegas cubanos y se buscó la intervención del Colegio de Médicos y Cirujanos para que, de conformidad con la ley, se les impidiera en ejercicio de la medicina.

Por fortuna no prosperó la barrabasada que no afectaba a la larga a los cubanos, sino que dañaba a la población. El argumento de los guatemaltecos que objetaron el arribo de tanto profesional cubano era que se iban a quedar trabajando aquí haciendo competencia a los nacionales, pero pasaron por alto que además del juramento hipocrático, los que se gradúan en la isla tienen una vocación de servicio que va más allá de las ambiciones materiales. Puede ser por indoctrinamiento, como algunos piensan, pero lo real es que esos médicos piensan más en el paciente que en su propio bienestar y ahora lo vuelven a demostrar con su incondicional apoyo a los habitantes de este país.

Y ello pese a que Guatemala ha sido un país que contra todo principio ético, se ha plegado a las exigencias de Estados Unidos para condenar a Cuba anualmente en el seno de la ONU. Cuando nos hemos podido abstener porque, en el fondo, hay que entender que tales condenas obedecen a la presión del Departamento de Estado, hemos sido de los más dóciles para someternos y sumarnos a la ola de países alineados que votan contra Cuba. Hay que reconocer que en el gobierno de Arzú hubo independencia en ese sentido y agradecimiento a Cuba por el apoyo en tiempos del Mitch, pero desde tiempos de Portillo nuestra política hacia Cuba ha sido de mal agradecimiento.

Hoy los ciudadanos agradecemos el gesto solidario de Cuba con nuestro pueblo. El gobierno puede tener una visión distinta, pero la gente que ha recibido la mano generosa de un médico que le ayuda por vez primera, no tiene que ver con los votos en la ONU.


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