Sunday, April 24, 2005

::: Acerca de Gerardi :::

Amigos:

Hoy se cumplen 7 años que la Iglesia Católica guatemalteca por medio de la persona del Obispo Juan Gerardi presentaba al pueblo y al mundo entero un trabajo realizado en todo el territorio nacional, donde el ejército era el autor principal de la represión contra un pueblo indefenso.

Desde ese 26 de abril del año 1998, el Centro Guatemalteco Tecún Umán, aqui en Nueva York, hemos honrado la memoria de este verdadero hijo de Dios que supo descubrir en el Evangelio la fuerza para luchar en pro de sus hermanos, los otros hijos de Dios, el pueblo guatemalteco.

Hoy por razones de varios compromisos se nos ha sido imposible convocar a la comunidad, y recordarlo en una celebración eucarística, pero por este medio a ustedes queremos trasladarles parte de la obra que el hizo por todos nosotros con la esperanza que personajes como el no mueran de nuestra memoria, sino todo lo contrario, los hagamos vida en la lucha diaria que no pude ser terminada por el.

Gerardi, un guatemalteco de nacimiento, que supo descubrir que no importaba que por sus venas corriera sangra italiana, lucho en los años '70, porque se reconociera la importancia de las lenguas indígenas de Guatemala y logró que se autorizara transmitir en dichas lenguas mayas en dos estaciones de radio. En el '74, fue elegido Obipso de la diócesis de Quiché, aunque continuo trabajando como administrador apostólico de Verapaz. Dos años mas tarde, con motivo de una matanza de campesinos en el norte de la diócesis de Verapaz, el obispo, protestó en terminos muy fuertes y atrajo mucha atención periodística. Como Obispo de Quiché, departamento en el que fueron asesinados muchos líderes de las comunidades cristianas, Gerardi se dirigio varias veces a las autoridades militares, llamándoles a la cordura.

Como todos sabemos, esos eran años de mucha represión en donde se veíamos algo no lo podiamos comentar y mucho menos denunciar, pero no era el caso de alguien que sufria ver el sufrimiento de toda esa gente, fue así como en el año l980, 39 personas, casi todas de El Quiché, fueron asesinadas en la Embajada de España en Guatemala, miemtras pedian que se escucharan sus acusaciones de violaciones de sus derechos humanos. Gerardi emitio un comunicado condenando estos crímenes. Durante una visita al Vaticano, en su calidad de Presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, Gerardi le informó al papa Juan Pablo II sobre la situación en Guatemala, los asesinatos de varios sacerdotes y los comunicados de los obispos denunciando la violencia. A su regreso al país, las autoridades militares del aereopuerto no le dejaron entrar y, después de intentar obtener asilo en San Salvador, lo consigue en Costa Rica, donde permaneció hasta el derrocamientos del gobierno de Lucas Garcia en 1982.

Durante el tiempo que estuvo en el exilio organiza la Iglesia guatemalteca en el exilio, regresa y en el año 1984, Geradi fue nombrado Obispo auxiliar de la arquidiócesis de Guatemala. Cuatro años despues, se le nombró para participar en la Comisión Nacional de Reconciliación, que organizó encuentros entre guerrilla, el gobierno y los sectores civiles. Su próximo paso fue participar en el establecimiento de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), en cuyo contexto se implementó el proyecto Recuperación de la Memoria Histórica. Dos dias antes de ser asesinado, Gerardi presentó el informe de este proyecto, "Guatemala: Nunca Más", con miles de testimonios de las víctimas de la represión. En esa ocasión, Gerardi dijo que el compromiso del proyecto con la gente que dio su testimonio habia sido recoger su experiencia en el informe y apoyar las demandas de las víctimas.

La labor de recuperación histórica impulsada por Gerardi contituyó un aporte fundamental al trabajo de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, creada en el marco del proceso de paz en Guatemala.

Es mucho lo que podemos decir sobre el trabajo que este gran hombre guatemalteco hijo de Dios hizo por que un día los guatemaltecos podamos ser reconocidos en igualdad de condiciones, el reto es para todos nosotros, que su trabajo continue en nuestras comunidades, que nuestro compromiso sea iluminado con su ejemplo de valentia, de entrega y amor al necesitado.

Tanto amó la verdad, la justicia y la paz, que dió su vida por ello. La verdad nunca morirá. Hagamos vida su pensamiento:

"La verdad y la justicia no son sinónimos de venganza, sino que es abrir los caminos a un futuro de paz y de esperanza. Monseñor Gerardi.

"La verdad es la fuerza de la paz" Monseñor Gerardi.

En este septimo aniversario de su martirio, siempre en nuestra memoria y vida su testimonio.

Centro Guatemalteco Tecún Umán
New York.
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